Reseña Cine: Siempre Alice, la sombra de un recuerdo. Estreno en cines de Chile, 12 de Marzo de 2015


Sinopsis: Alice Howland (Julianne Moore) casada, madre de tres hijos adultos. Una mujer equilibrada, decidida y ambiciosa que dicta conferencias, runner, que prepara cenas saludables, que disfruta de su familia, y que es una prestigiosa profesora de psicología cognitiva, y catedrática de una prestigiosa universidad, que sufre un radical giro en su vida cuando descubre que está sufriendo la etapa inicial de la enfermedad de Alzheimer.

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Siempre que hablamos sobre los logros que deseamos tener en la vida menospreciamos lo físico, aduciendo que la belleza y la juventud son efímeras y superficiales y destacando los estudios y los logros familiares…aplausos y recuerdos.

Pero cuando se cultiva la mente obviamos algo sumamente importante, el que esta también es una masa física, que con sus neuronas y sinapsis permiten el que nosotros seamos lo que somos y que, así como la movilidad de una extremidad se puede perder con un golpe, nuestra mente puede esfumarse de la misma manera.

Como se deteriora nuestra piel o nuestros órganos también se deteriora nuestro cerebro. Y también es así como un amputado puede encontrar múltiples soluciones para enfrentar los cambios en su vida, pero una persona con un problema en su percepción es, progresivamente, relegada fuera de la sociedad “donde no pueda molestar a quienes aún mantienen su cordura relativamente intacta”.

Una de estas enfermedades es el Alzhéimer y este es el tema tratado por Lisa Genova en su novela Still Alice, donde profundiza en el caso de una demasiado joven (50 años) doliente de esta enfermedad, la cual ostentaba una magnífica vida como profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Harvard, mundialmente destacada experta lingüista, madre de tres maravillosos hijos y esposa de un hombre tan talentoso como ella, con el que ha compartido un mutuo y precioso amor. Alice, quien cultivó su mente y su vida, llenándola de logros y grandes expectativas, es quien se ve ahora bajo las garras del más cruel olvido.

Simpre Alice (Still Alice) es llevada al cine por manos de Richard Glatzer y Wash Westmoreland, realizadores que vienen de los herméticos circuitos de los documentales televisivos principalmente, destacando sus labores como expositores de las minorías, como la comunidad de inmigrantes latinos y la cultura urbana de los homosexuales, lo cual hace aún más particular el trabajo de estos directores. Julianne Moore representa en esta cinta a Alice Howland, recibiendo por este papel el premio Bafta y el premio Oscar a mejor actriz en lo que lleva del año.

Una de las grandes facultades que tiene esta película es el mostrar la tragedia del Alzhéimer en primera persona y a la vez plantearnos lo pronto en que puede aparecer esta enfermedad, vemos la completa distorsión de la realidad de la protagonista por sobre la desdicha de su familia, elemento mucho más ampliamente llevado por otras obras, como Lejos de ella, el hijo de la novia o Iris.

A través de elementos bellamente llevados, como cámaras en mano nerviosas, sonidos aislados y desenfoques que separan a Alice del mundo que creía conocer, nos trasladan por el estado de confusión y el verdadero drama del personaje, sentirse ajeno de su propia vida. Pequeños gestos comunes como olvidar una palabra mientras se recita una frase o el no encontrar las llaves, actos que no nos son ajenos a ninguno de los que nos consideramos en todas nuestras facultades, hacen que el entorno dude de Alice, aislándola cada vez más de la existencia misma y, a la vez, nos hacen preguntarnos cuantas veces nos habrá sucedido a nosotros lo mismo sin causar mayor alarma, sin embargo estos simples actos hacen que nosotros mismos dudemos del personaje.

Esta película nos lleva a preguntarnos el real valor de la coherencia y que tan apreciable es darle nuevamente ese don a quien lo perdió…el poder otorgarle un “claro que sí” a una tontería o desfachatez de quien ya no tiene más que eso en la vida, y más aún cuando la vida misma, con toda su memoria, se ha esfumado.

Los demás personajes que nutren la historia, interpretados por actores como Alec Baldwin y Kate Bosworth, presentan constantemente un clima de misterio, como si cada uno de ellos tuviera algo oculto ante los demás, secretos que nunca salen a la luz, permitiéndonos aumentar la empatía con la protagonista al sentir el que “hay algo que debería saber, pero no recuerdo qué es…”

La única decepción es la actuación de Kristen Stewart, por quien se perdían muchos diálogos al escucharlos recitados de forma bastante plana y escueta, dificultando crear empatía con el personaje. El papel de Kristen, Lydia, tiene una doble complejidad, ya que ella representa la contraparte familiar de quien se liberó de los lazos, pero a la vez está dispuesta para luchar con la enfermedad de su madre y, por tanto, es un pilar fundamental para el desarrollo de Alice (Julianne Moore), sin embargo no le favoreció para nada estar junto a la actuación de Julianne, pues esto simplemente opacó más su trabajo.

Como siempre es necesario recordar “una crítica o una reseña es sólo un texto basado en una obra” y siempre es bueno ver aquellas obras, se diga de ellas lo que se diga, pues la opinión propia sólo existirá de la experiencia frente a la pantalla. Así que sólo me queda invitarlos a ver esta preciosa película, esperando que puedan descubrir no sólo el mundo frío y distante de quienes han olvidado todo, sino que también la necesidad propia de que no los olvidemos a ellos y, por sobre todo, espero que descubran un trozo de sí mismo extraviado entre las difusas calles de Still Alice.

Por Valejarenas

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